Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada.."
Santiago 1:5-6

A comienzos de los años 1800, un joven llamado José Smith se arrodilló en una arboleda cercana a la casa de su familia en Manchester, Nueva York. El se sentía separado de Dios; él además quería saber como hacer que su vida tuviese sentido y fuera de valor en un mundo lleno de confusión y pecado. El quería unirse al pueblo de Dios, pero no tení idea de cómo hacerlo. De modo que, en respuesta a la escritura del libro se Santiago, él oró a Dios.

Cuán larga fue esta primera tentativa de oración verbal no se sabe, pero él llegó a un punto de desesperación profunda. En ese momento, una visión lo rodeó con amor y misericordia. Desde la luz vino una voz tan clara como la suya. Cuando la visión terminó, José sintió que él supo la verdad. El sintió la presencia curativa de Dios dentro de él y la misericordia infinita de Cristo. El supo que Dios estaría con él.

El luchó en sus años de joven, tratando de equilibrar su experiencia con Dios con su deseo de ser aceptado por otros en su comunidad. El continuó teniendo experiencias espirituales significativas, una de ellas fue la que trajo al Libro de Mormón. El se sintió también llamamado a establecer una iglesia, la que oficialmente fue organizada el 6 de abril de 1830.